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Negociación colectiva para el siglo XXI

    El martes de esta semana, asistimos al evento que organizamos con UDE, «Negociación colectiva para el siglo XXI». En una mesa redonda, constituída con diferentes autoridades y personalidades del país, pudimos escuchar, distintas miradas sobre este tema clave.

    El tema de la negociación colectiva, en Uruguay siempre está sobre la mesa. Lo que yo veo es un tironeo clásico, por un lado, la necesidad de adaptar el mercado laboral para que las empresas puedan competir, y por otro, la defensa del sistema como la herramienta fundamental para repartir mejor la torta y emparejar la cancha. Cuando escuchaba a los protagonistas, notaba que las diferencias son de fondo sobre cómo, dónde y qué, se debe negociar.

    Por el lado de las empresas, disertó Julio Lestido, Presidente de la Cámara de Comercio. Lo que él planteó, es que el modelo actual, es demasiado rígido y nos ubica a todos en la misma bolsa, no contempla, que no todas las empresas son iguales. Para Lestido, los Consejos de Salarios (la negociación por rama), deberían fijar un piso mínimo y listo. El resto, dijo, hay que bajarlo a tierra y negociarlo empresa por empresa. Su foco está puesto en atar los aumentos a la productividad, porque si se dan aumentos generales sin mirar la realidad de cada uno, muchas PYMES no aguantan y terminan cerrando.

    Matías Pérez del Castillo fue por la misma línea, pero desde lo jurídico. Él insistió en que hay que modernizar las reglas del juego, para dar más cintura. Criticó las normas que «trancan». Básicamente, lo que él opina, es que la empresa y sus trabajadores deben tener más libertad para negociar directamente sus condiciones, sin tanta bajada de línea sectorial.

    En la vereda de enfrente está el movimiento sindical. Milton Castellano, desde el Instituto Cuesta Duarte, lo dejó clarísimo, la negociación centralizada no se toca. Para ellos, es la única forma de redistribuir la riqueza y proteger al trabajador, especialmente en sectores atomizados, donde el sindicato individual, no tiene fuerza. O sea como desde esta óptica, si descentralizás, lo que lográs es debilitar la acción colectiva y precarizar el trabajo. La prioridad absoluta, es defender el salario real.

    Una voz interesante y con matices en el debate, fué la de Richard Read. Conoce el paño sindical como pocos y suele ser bastante pragmático. Read, defiende a muerte los Consejos de Salarios, pero admite que tienen que aggiornarse. Me pareció acertado cuando dijo que es una «mezquindad limitarse a discutir solo porcentajes de aumento». Él quiere poner en la discusión, temas de fondo como productividad, capacitación y tecnología. Eso sí, marcó la cancha, expresó que la negociación tiene que ser por rama, porque cada sector sabe dónde le aprieta el zapato.

    Y por último, tuvimos la visión del gobierno, con el Ministro de Economía, Gabriel Oddone. Su cabeza, lógicamente, está en los números grandes. Si bien valora el diálogo social, lo que le preocupa es la sostenibilidad macroeconómica. Oddone, busca que los salarios vayan de la mano con la productividad y, sobre todo, controlar la inflación. Por eso a veces pide cautela con los mecanismos de indexación (ajustar automáticamente por la inflación pasada), buscando romper esa inercia, que hace que los precios no paren de subir, aunque cuidando que esto no afecte la paz social.

    Para cerrar, lo que saqué en limpio, es que estamos en un cruce de caminos. El debate enfrenta a quienes priorizan la flexibilidad y la descentralización para ganar competitividad (Lestido, Pérez del Castillo), contra quienes defienden la centralización como garantía de equidad (Castellano). En el medio, Oddone trata de mantener el equilibrio económico, y Read pide modernizar el contenido de la negociación, sin romper la herramienta. El gran desafío que tenemos por delante, es cómo laudar estas diferencias legítimas, para encontrar un modelo que nos sirva para crecer, pero sin dejar gente por el camino.